Uber lleva a la quiebra a sus «socios»: el caso de Guadalajara (1° parte)

En México, la realidad de lo que Uber hace en las ciudades donde opera ya no puede ocultarse detrás de millones en marketing.

El caso de Rolando Martínez, uno de los primeros «socios» de Uber en Guadalajara, es un ejemplo concreto.

A mediados de 2014, Martínez conoció el servicio. Los gerentes de la empresa le prometieron que cada auto incorporado al servicio Uber Black generaría ingresos de 10.000 pesos semanales. Dedicado al negocio inmobiliario, vio la oportunidad y empezó a desprenderse de propiedades para invertir en la plataforma.

A principios de 2015 ya operaba con tres unidades de lujo. A pesar de los gastos en combustible, mantenimiento, sueldos de choferes y comisión de la app, el negocio parecía rentable. Entonces pidió un préstamo bancario para seguir ampliando la flota, hasta llegar a 14 autos y una inversión total de 2.000.000 de pesos.

El negocio empezó a deteriorarse después de Semana Santa de 2015. Sus ganancias cayeron un 50% por el ingreso masivo de vehículos a la plataforma, impulsado por el lanzamiento de UberX —el servicio económico de Uber, conocido en México como UberPop— con autos como Chevrolet Aveo, Nissan Tiida o Toyota Yaris. Además, Uber comenzó a cobrar por los exámenes de los aspirantes a choferes y por la revisión de los vehículos en talleres autorizados.

Hoy Martínez vende los autos que le quedan para saldar deudas y volver al negocio inmobiliario.

Fuente: <a href=»http://www.denunciasmx.com/2016/01/solicito-un-prestamo-al-banco-por-2.html» target=»_blank»>DenunciasMX</a>

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