Unos 300 taxistas autoconvocados y miembros de la Asociación Taxistas de Capital (ATC) se concentraron el jueves 4 de agosto a las 19 en Corrientes y Cerrito para sumarse al #Ruidazo, una movilización masiva contra el aumento de los servicios esenciales.
La protesta original estaba programada para las 11 frente al Ministerio de Energía, donde se entregaría un petitorio firmado por miles de taxistas bajo la consigna «El GNC también es gas». El documento pedía retrotraer el precio del combustible a marzo o aplicar un subsidio del 50%. Lo impulsaba la ATC junto a SPAT, UPAT, UPYMRA y CAMETAX.
Sin embargo, el viernes 29 de julio una delegación de las principales agrupaciones se reunió con el ministro de Energía Juan José Aranguren, quien descartó tanto la retrotracción del precio como el subsidio. Ante esa respuesta, la mayoría de las organizaciones decidió suspender la movilización.
Algunos sectores disconformes optaron por sumarse al #Ruidazo del 4 de agosto, convocado por asociaciones de defensa al consumidor, cooperativas, pymes, centros culturales, clubes de barrio y partidos políticos contra el aumento de la luz, el agua y el gas.
El aumento desproporcionado del GNC le cuesta al taxista entre 2.500 y 3.000 pesos menos de recaudación por mes, en un contexto ya golpeado por la baja actividad, el aumento de unidades, repuestos y seguros, y una tarifa que año tras año queda por debajo de la inflación.
En paralelo, la Sala II de la Cámara Federal de La Plata concedió el recurso de apelación del gobierno nacional contra la medida que suspendió el aumento del gas en todo el país. El caso ya está en manos de la Corte Suprema. Esta historia está lejos de terminar.

