A días de la movilización del 26, entrevista al titular de Taxistas Unidos, Marcelo Boeri

La que viene es una semana movida para el gremio taxista, afiches en las lunetas que anuncian una movilización para el 26 de noviembre, a la que hace poco se sumaron otros afiches con fecha el 25, un día antes. Todo esto en medio de renuncias, pases y otras yerbas.

Ante este panorama confuso, decidí acercarme a una de las estaciones donde suelen realizar estas pegatinas y conversar con Marcelo Boeri, presidente de la Asociación Civil Taxistas Unidos.

—¿Hace más de dos meses que podemos ver estos afiches en las lunetas de los taxis, en qué se va a centrar el reclamo?

—El reclamo es el mismo de siempre, en contra de las multinacionales que operan al margen de la ley, precarizando nuestro sector y violando el estado de derecho. Nos encontramos en el Obelisco y vamos a dirigirnos a la AFIP. El CEO de una de estas empresas se da el lujo de declarar en una entrevista pública sobre las ganancias de sus conductores en 11 meses, cifradas en $1.500.000.000. Esto significa una evasión de la empresa en torno a los $500.000.000, y estamos hablando de una sola marca, en un período menor a un año. Hay 4 empresas operando, algunas hace casi 5 años. La evasión fiscal es monumental, y el organismo que no la lleva a juicio es cómplice. Nuestra Asociación intimó legalmente a la AFIP en 2018 para que investigue esta evasión. El organismo hizo lugar al pedido y determinó una deuda de $368.000.000. A partir de ahí, lo que tendría que haber hecho la AFIP es iniciar los procesos judiciales e imputar a Uber por estos delitos, y no lo hizo.

—¿Podría decirse que, a pesar de que los municipios son los encargados de regular el transporte, les caben responsabilidades tanto al Gobierno de la Ciudad como al de la Nación?

—El Gobierno de la Ciudad por no ejercer poder de contralor como se debe con las empresas que evaden tributos. Pero a su vez también hay una evasión de tributos fiscales municipales; en el caso de la Ciudad es Ingresos Brutos, y el organismo que tiene que controlar esto corre la misma suerte. En este caso la AGIP, organismo que también intimamos legalmente, no solo no investigó sino que ni siquiera nos contestó. Y dejando de lado el tema de evasión, tampoco controla en la calle: los controles contra el transporte ilegal son casi nulos y poco eficaces.

—Volviendo al plano gremial, hace aproximadamente dos meses se ven en las lunetas afiches convocando a una manifestación el 26, y de repente aparecieron otros con la fecha del 25, un día anterior. ¿No era mejor unificar el reclamo?

—En pos de visibilizar el reclamo siempre es mejor la unificación, se podría haber hecho incluso con nuestras diferencias, ya que nosotros representamos un interés colectivo, no particular. Pero esta movilización del 25 nos agarró de sorpresa. Nosotros venimos militando esta manifestación hace 2 meses, porque se necesita tiempo para concientizar a los compañeros, y no podemos bajar una movilización y echar por tierra todo el trabajo realizado. Nosotros militamos y nos movilizamos todo el año; a fin de año aparecen estos cuestionamientos y discursos de unidad. Creo que no nos tendrían que cuestionar a nosotros: nuestro trabajo por la defensa de la actividad habla por sí mismo.

—El vicepresidente de su espacio, que conducía el brazo político de la agrupación, renunció y ahora está con la mesa de unidad. ¿Qué valoración hace de esto?

—Taxistas Unidos es un movimiento gremial, pero como la operatoria de estas multinacionales está supeditada a una decisión política, decidimos crear un espacio bajo el espectro de nuestra asociación, independiente al movimiento gremial, para que no origine funcionalidad alguna. Lamentablemente los conductores de este brazo político decidieron que la lucha pasaba por otro lado y se alejaron de nuestro espacio. Lo único que tengo que acotar es que el movimiento está por sobre las personas: los que integramos la lucha podemos ir y venir, pero Taxistas Unidos y los ideales que levantamos prevalecen. Las explicaciones deberían pedírselas a los que se fueron, porque Unidos nace por la crisis de representatividad que atravesó el sector ante la llegada de Uber en 2016.

—¿El taxista que pertenece a la asociación que usted preside, que nació por esa falta de representatividad, no puede llegar a sentirse estafado al haber propiciado el crecimiento de un espacio que ahora forma parte de ese sector por el cual nació Taxistas Unidos?

—Creo que no hay motivo alguno, porque esto no sucedió bajo el visto bueno de nuestra agrupación. Fueron decisiones particulares. El taxista juzgará a quienes desertaron del movimiento según su criterio.

—¿Algún mensaje al taxista de cara a la manifestación del 26?

—Al compañero taxista lo esperamos el 26. Nosotros vamos a hacer lo que hacemos hace casi 5 años: luchar y reclamar por nuestros derechos, teniendo como prioridad solo una cosa: el taxi y el taxista. Como sabrán, no nos vendemos —ni alquilamos— y el que lo intenta termina afuera del movimiento. Le pedimos al compañero que invierta dos o tres horas este 26 y venga al Obelisco a las 11:00 hs. para reclamar por su fuente de trabajo, por su licencia, y también para mantener y renovar la confianza en este movimiento, que creemos que en todos estos años ha sido la única constante en un mar de variables.