El 12 de abril de 2019 se cumplen tres años del desembarco de Uber en Buenos Aires. La plataforma operó de manera ininterrumpida durante ese período sin cumplir la normativa local, mientras el sector del taxi acumuló pérdidas, protestas y una creciente fragmentación gremial. Para este aniversario, tres sectores distintos convocaron a tres manifestaciones separadas.
El origen de Taxistas Unidos
Cuando Uber comenzó a operar el 12 de abril de 2016, quedaron expuestas tres realidades: la pasividad del taxista, la falta de controles del gobierno y una profunda crisis de representatividad en el sector. La primera protesta con Uber ya en la calle la organizaron ese mismo día los Taxistas Autoconvocados — trabajadores sin sindicato ni entidad, que se conocían por grupos de Facebook, foros y estaciones de GNC. El germen de lo que hoy es Taxistas Unidos.
En las semanas siguientes se realizaron asambleas con distintos actores del gremio.
Las entidades apostaban al diálogo y la batalla legal. El gobierno se declaraba en contra públicamente pero en la práctica permitía el crecimiento de Uber al no realizar controles. En abril de 2017, la historia se repitió: una movilización a Plaza de Mayo anunciada para el 11 fue cancelada tres días antes sin explicaciones — exactamente lo que vuelve a ocurrir ahora.
Esa pasividad sostenida hizo crecer al grupo de autoconvocados hasta que debieron formar una asociación civil para continuar. El taxista que no podía pagar el crédito del Ciudad, el que veía cómo cumpliendo todo perdía trabajo frente a quienes no cumplían nada, encontró en ese espacio una salida. El movimiento creció al ritmo de las contravenciones — más de mil denuncias que alimentaron la causa que llevaba adelante la fiscalía.
Si 2017 fue el año de las contravenciones, 2018 fue el año de las «denuncias a la gorra.» Mediante una colecta entre taxistas se impulsaron las siguientes acciones legales:
- Intimación a la AFIP y a la AGIP, y denuncia por evasión fiscal agravada
- Queja por retardo de justicia y pronto despacho
- Pedido de auditoría en la Auditoría General de la Ciudad, expediente en la Comisión de Transporte y causa penal por malversación de fondos en relación a los cursos de capacitación
- Denuncia al secretario de Transporte Juan José Méndez por negocios incompatibles con la función pública en el tema de las tablets
¿Por qué Taxistas Unidos es el único que impulsa estas denuncias?
Las gestorías que representan al sector reciben su principal fuente de ingreso de los cursos de capacitación, administrados de manera discrecional por el gobierno de la Ciudad. Esa dependencia económica condiciona su capacidad de confrontar con la administración que los financia.
Los ejemplos concretos del conflicto de intereses son varios. Fueron los taxistas autoconvocados quienes alertaron sobre el proyecto de las tablets, se reunieron con relojeros, plantearon una estrategia judicial y se manifestaron dos veces en la calle — mientras las gestorías estuvieron ausentes y algunas hablaron a favor del proyecto. En 2016, cuando la Cámara de Radios marchó en contra de BaTaxi, varias gestorías con empresas de radio taxi guardaron silencio o apoyaron la posición empresarial.
¿Qué significa realmente la unión?
El 2018 fue también el año del crecimiento hacia otros municipios. Taxistas de zona norte, sur y oeste se sumaron al movimiento. Los resultados fueron concretos: cierre de oficinas de Uber, baja de publicidades, retraso en la implementación de las tablets. Pero el logro más significativo fue la construcción de un frente común entre taxistas de distintos distritos. En agosto de 2018, 400 taxistas de Capital viajaron a apoyar a los compañeros de La Plata.
El sector de las gestorías y empresas de taxi tiene derecho a defender sus intereses. El problema surge cuando se arrogan una representatividad que los taxistas de a pie no les reconocen. La pregunta que vale hacerse es cuántos conductores conocen a los presidentes de las entidades más antiguas del sector.
Nota del autor: Este artículo refleja mi posición personal como taxista independiente e integrante de Taxistas Unidos. No es un ataque a los empresarios del taxi ni a sus negocios — es un llamado a que el taxista que maneja su propia unidad, el sector mayoritario del gremio, decida con información quién quiere que lo represente. Para el 12 de abril, mi decisión es ir a la marcha de los autoconvocados. Los que viven del taxi y no del taxista son los que merecen ese tiempo y ese esfuerzo.


