Easy Taxi, la plataforma de la multinacional alemana Rocket Internet, pasó a operar en la clandestinidad en Buenos Aires. Y lo que comenzó como una negociación con el gobierno porteño terminó en una jugada que traicionó a los mismos taxistas que usó para crecer.
La empresa había presentado un amparo ante la justicia porteña que venció a principios de año, lo que le impidió operar legalmente. A los pocos días, SACTA comenzó los controles: multas y secuestro de dispositivos magnéticos a los taxis que trabajaban para la plataforma. Easy Taxi no avisó a sus choferes y no pudo sostener la situación.
Obligada a negociar, la empresa se reunió con el secretario de Transporte, Juanjo Méndez, y le pidió que la ciudad aflojara los controles. A cambio, se comprometió a no inscribir más taxistas durante las negociaciones — compromiso que no cumplió. Méndez aceptó el pedido.
En ese período llegó a Buenos Aires Dennis Wang, el director de Easy Taxi, para gestionar un desembarco legal en La Plata y presionar así sobre la ciudad. También circuló desinformación: que Easy Taxi ya estaba habilitada, que la adecuación estaba acordada. Nada de eso se concretó.
La empresa cerró sus oficinas pero siguió inscribiendo taxistas. Operaba desde la clandestinidad, al mejor estilo Uber. Durante semanas no hubo manera de contactarlos ante ninguna eventualidad.
La señal de vida llegó con un aviso en Facebook — el que encabeza esta nota — solicitando autos particulares. En los últimos días, al menos cuatro colegas me contaron que al llegar a buscar un pasajero de Easy Taxi, el usuario les dijo que había cancelado porque antes le había aparecido un auto particular. La llamada «adecuación» no era otra cosa que preparar esa jugada: usar a los taxistas para captar clientela y luego mandar autos particulares — algo ilegal — a atenderla.
La situación en la calle es dura. Muchos colegas van a seguir usando la aplicación porque necesitan el trabajo. Lo que sí podemos hacer es alertar a los pasajeros sobre lo que está pasando y esperar que el gobierno haga cumplir la ley.

