El cofundador y CEO de Uber, Travis Kalanick, se tomó una licencia indefinida tras la presión del consejo de administración de la empresa. En un comunicado, Kalanick dijo que necesita tiempo para reflexionar tras el fallecimiento reciente de su madre. No puso fecha de regreso.
El alejamiento llega en el peor momento para la compañía. El 2017 acumula escándalos que sacuden a la firma desde adentro y afuera.
Acoso, sexismo y robo tecnológico
Tras hacerse públicas denuncias masivas de acoso y discriminación sexual dentro de la empresa, Uber lanzó una investigación interna que derivó en el despido de 20 empleados luego de analizar 215 quejas internas.
Amit Singhal, director técnico del grupo, fue forzado a renunciar por haber ocultado una denuncia de acoso sexual que le había hecho Google, su anterior empleador. Anthony Levandoski fue obligado a irse después de que Google lo acusara de espionaje y robo de tecnología — uno de los litigios más resonantes del año en Silicon Valley. Ed Baker, vicepresidente de desarrollo, renunció a principios de marzo. El presidente de la empresa lo hizo a solo seis meses de asumir, alegando incompatibilidad con la compañía.
El caso más grave involucra a una mujer violada en 2014 por un conductor de Uber en Nueva Delhi. Según medios estadounidenses, la empresa obtuvo su informe médico y lo entregó al propio Kalanick con el fin de desacreditar su testimonio. El responsable, Eric Alexander, fue despedido posteriormente.
La paciencia de los inversores se agota
A los escándalos se suma un déficit de miles de millones de dólares que la empresa acumula semestre tras semestre. La combinación de crisis reputacional y pérdidas sostenidas empieza a erosionar la confianza de quienes financian a la compañía.


y cuando asomen la cabeza, en los ultimos manotazos de ahogado, pisarles la cabeza comoquien apaga un cigarrillo.